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Recordando a el abuelo

Quiero compartirles una experiencia un tanto desagradable que acaba de pasar hace un año, no es algo que me de gusto hablar pero ha pasado el tiempo y aún sigue doliendo, la añoranza sigue persistiendo. Todo comenzó a principios del mes de octubre, estaba en busca de contratar Sap all in one, ya que en mi trabajo querían innovar el sistema de gestión empresarial. Recuerdo que fue un viernes por la tarde, cuando recibí una llamada de parte de mi padre. Mi abuelo había estado enfermo durante 10 años, en los cuales lucho hasta el cansancio contra esa enfermedad. Sin embargo, tarde o temprano, el cuerpo se cansa y por más que trato de cuidarse su cuerpo ya no resistía. En la llamada me decía papá que las visitas habían quedado abiertas por  si queríamos ir a visitar al abuelo y darle el último adiós.

Es curioso como la muerte llega tan repentina, nunca sabemos cuándo será el último día que despertemos y podamos ver el sol por la ventana, saborear la comida o poder sentir un cálido abrazo de las personas que nos aman. Recuerdo que estaba llamando a Xamai para terminar de contratar su software acompañado de una coca-cola, cuando recibí el mensaje, que ya me lo esperaba pero aún no estaba dispuesto a aceptar. Mi abuelo dejo este mundo un sábado por la mañana, falta un mes para su aniversario luctuoso y sin querer me puse sentimental, la verdad es que hay días que lo extraño mucho, extraño que nos abrace y nos haga reír, extraño mucho su humor negro que tenía, sus frases  que no entendía, hasta que pase por una situación similar y  automáticamente, recode como él te decía “cuando te pase esto vas a decir cuánta razón tenía el abuelo”.

La muerte es algo tan compleja y a la vez tan sencilla, nunca sabrás el momento exacto en que dejes este mundo. Lo único que tienes seguro, es que tarde o temprano nos llega a cada uno de nosotros y debemos estar consientes de que esto es parte de la vida. Es algo que nunca terminaremos de aceptar pero aprenderemos como vivir con ello.