ricardo mi amigo

Ricardo mi amigo

¿Alguna vez han pensado porque la gente  tiene que ir hasta a un lugar donde le den su terapias de rehabilitación? Déjenme explicarme un poquito mejor. Si una persona tiene que acudir a un centro de rehabilitación física, es porque evidentemente tiene alguna complicación para caminar y por ende para moverse, ¿por qué la necesidad de hacer tantos de estos centro cuando pueden mejor crear algún tipo de terapias que vayan a tu casa.

Les presento a Ricardo Arroyo, un muy buen amigo mío de la primaria, estudiábamos juntos en el Colegio Alemán. El estudio una carrera para ser terapeuta, aunque últimamente no nos hemos visto muy seguido, seguimos en contacto.

Mi vecino a unas tres casas, tuvo un accidente tropezándose mientras bajaba las escaleras de su casa y tuvo fracturas y esguinces. Estuvo inmóvil varios meses hasta ahora que por fin le retiraron todo y puede volver a su vida normal… claro, no del todo bien, ya es un señor grande y el tiempo que estuvo sin moverse le afecta de cierta manera que solo mediante rehabilitaciones puede volver a recuperar la movilidad al 100%. El señor vive en casa solo, sus hijos van poco a verlo y aunque tiene una concubina, ambos ya están grandes y es evidente que es complicado para ellos transportarse.

Platicando con mi amigo Ricardo, le pregunté si el conocía algún centro que tuvieran terapias a tu casa y me dijo que de hecho el trabaja en uno que se llama Terapias Elite y este servicio es el más solicitado. Él se encargó de todo, de comunicarse con mi vecino y hacer todo el procedimiento, ellos únicamente tuvieron que recibirlo y firmar.

Lleva ya un mes y medio viniendo con mi vecino y al parecer ha avanzado mucho, es un gran terapeuta y el señor se esfuerza mucho, lo mejor de esto es que además de ser un gran profesional y ser humano. Ahora puedo verlo más seguido, no diario pero de vez en cuando pasa a verme aunque sean unos minutos para ponernos al día y por cierto, este fin de semana, la concubina de mi vecino invitó a mi y a mis padres a cenar.