geolarara

Geo la rara

En este día soleado y caluroso pero con espera de lluvia quiero presentarles a una amiga que se llama Georgina, le digo Geo y esta amiga es muy bipolar, así como el día de hoy.

Un día llevo pantalones de mezclilla para dama, justo antes de ir a la clínica de control de peso  y después del gimnasio llegó a clases con unos para caballero. Ya sé que pueden pensar que andaba de traviesa por ahí pero la verdad es que siempre lleva diferentes cambios de ropa vaya o no vaya al gimnasio y algunos son tan volubles como traer femeninos y masculinos.

Ella dice que a veces prefiere usar ropa de hombre porque es más cómoda. No es tan ajustada y es más sencilla. Bueno, eso dice, porque cuando se pone en un plan muy femenino, es ropa demasiado llamativa. Es una chava que me cae muy bien por lo auténtica que es. No le importa ni le afecta mucho lo que piense la gente de su estilo o de su forma de ser. Es muy honesta y para ser honesto, en muchos puntos de vista que dice, tiene la razón; o sea que es muy inteligente o tiene buen sentido común. Hace mucho tiempo intenté tener algo con ella, ya saben como una relación o algo más que amigos pero tanto tiempo de amistad que no nos arriesgaríamos a perderla.

Cuando usa ropa de hombre, se que son sus pantalones porque siempre hemos ido a Levi’s a comprarlos juntos. Así que le pedí que el fin de semana fueramos a comprar unos pares pero resultó con una gran sorpresa. Me enseñó una página de una fabrica de pantalones y tienen demasiados modelos. Me gustaron algunos, no todos claro, como en todos lados pero si tenían una muy extensa variedad. Ella siempre está cambiando de estilos, modas y rutinas, es muy difícil que ella haga algo repetidamente y una de las pocas cosas rutinarias que hace, es comprar pantalones conmigo en la misma tienda, así esta vez cambié y compre unos pares de jeans justo antes de entrar a balance control de peso y ahora que lo pienso, tendré que preguntarle porque siempre hemos comprado pantalones en la misma tienda cuando a ella le choca repetir mucho las cosas.

ricardo mi amigo

Ricardo mi amigo

¿Alguna vez han pensado porque la gente  tiene que ir hasta a un lugar donde le den su terapias de rehabilitación? Déjenme explicarme un poquito mejor. Si una persona tiene que acudir a un centro de rehabilitación física, es porque evidentemente tiene alguna complicación para caminar y por ende para moverse, ¿por qué la necesidad de hacer tantos de estos centro cuando pueden mejor crear algún tipo de terapias que vayan a tu casa.

Les presento a Ricardo Arroyo, un muy buen amigo mío de la primaria, estudiábamos juntos en el Colegio Alemán. El estudio una carrera para ser terapeuta, aunque últimamente no nos hemos visto muy seguido, seguimos en contacto.

Mi vecino a unas tres casas, tuvo un accidente tropezándose mientras bajaba las escaleras de su casa y tuvo fracturas y esguinces. Estuvo inmóvil varios meses hasta ahora que por fin le retiraron todo y puede volver a su vida normal… claro, no del todo bien, ya es un señor grande y el tiempo que estuvo sin moverse le afecta de cierta manera que solo mediante rehabilitaciones puede volver a recuperar la movilidad al 100%. El señor vive en casa solo, sus hijos van poco a verlo y aunque tiene una concubina, ambos ya están grandes y es evidente que es complicado para ellos transportarse.

Platicando con mi amigo Ricardo, le pregunté si el conocía algún centro que tuvieran terapias a tu casa y me dijo que de hecho el trabaja en uno que se llama Terapias Elite y este servicio es el más solicitado. Él se encargó de todo, de comunicarse con mi vecino y hacer todo el procedimiento, ellos únicamente tuvieron que recibirlo y firmar.

Lleva ya un mes y medio viniendo con mi vecino y al parecer ha avanzado mucho, es un gran terapeuta y el señor se esfuerza mucho, lo mejor de esto es que además de ser un gran profesional y ser humano. Ahora puedo verlo más seguido, no diario pero de vez en cuando pasa a verme aunque sean unos minutos para ponernos al día y por cierto, este fin de semana, la concubina de mi vecino invitó a mi y a mis padres a cenar.