edecanes en la playa

Les presento a mi hermano

Mi hermano es un fanático de los mariscos, en eso somos tan diferentes. Solo olerlos me dan náuseas. Pensar en su consistencia en mi boca me provoca ganar de no volver a masticar nada nunca más.

El día de ayer me marcó para invitarme a la ciudad donde se mudó recientemente, para asistir a un gran evento en el que habría guapas edecanes en Querétaro.

Omitió un pequeño detalle, el restaurante es de mariscos y será un buffet de presentación de mariscos, es decir; tendría que probar diferentes tipos de preparación y maridaje con vinos. Mi hermano sabe que no me gustan los mariscos y pensó que con las edecanes de edecanesenqueretaro.com.mx y el vino podría convencerme de asistir. Si, tenía razón. Pensé que salir de casa, probar diferentes vinos y con una buena compañía, los mariscos pasarían desapercibido.

edecanes en queretaro

Llegando al restaurante, me pude dar cuenta inmediatamente que el evento estaba siendo patrocinado por Riunite. Es un vino que, aunque no me parece el más texturizado, tiene buen sabor y persistencia. Debo de admitir que siempre hay uno frío en mi refrigerador.

Evité lo más que pude los mariscos, tal vez fue por algún gesto que hice, pero una chica se acercó a mi preguntándome si mi bocadillo había estado malo. Al parecer a esta chica tampoco le gustaban los mariscos, por su belleza exterior y claro, por el uniforme, pude darme cuenta que era parte del grupo de edecanes. Así que sin ser muy entrometido le pregunté acerca de su trabajo, ya saben cómo saber cuánto tiempo lleva trabajando en eso, si le gusta, y déjenme decirles que soy muy simpático con las chicas, basta decir lo que me viene a la mente para hacerlas reír.

Platicamos toda la noche y resulta ser que ser edecán, es mucho más pesado de lo que parece. Tienen eventos en los que empiezan desde muy temprano y terminan hasta muy tarde, además de la disciplina de ejercicio y descanso que deben tener.

Siguiendo la plática me pregunté que tanto me desagradaban los mariscos, yo le contesté que solo olerlos me daban náuseas. Estuvo de acuerdo conmigo.

Que curioso que una chica tan guapa pueda tener algo en común con un hombre tan normal como yo.

el camello

El Camello

Tengo el gusto de platicarles acerca de “Camello”. Un joven trabajador y muy comprometido con su trabaja, es de esos chavos llenos de energía que ponen su mayor empeño todos los días porque disfrutan lo que hacen.

Camello trabaja en un taller mecánico al cuál llegué pensando que no habría forma de llegar a una reunión de trabajo que tenía fuera de la Ciudad a las 7 pm.

Cuando salí de casa hacia alguna plaza, encendí el coche y un sonido en el cofre seguía sonando y cada vez más fuerte y no conté con que podría ser más alarmante de lo que yo pensaba. A unos 10 km de casa, el coche simplemente se apagó y no pude hacer nada por encenderlo. Lo empujé hacia la orilla y busqué un mecánico cerca para poder llevarlo ahí, lo último que necesitaba era que se quedaran con mi coche todo el fin de semana.

Encontré este taller que me apareció en Google junto con muy buenas recomendaciones. Así que llamé a una grúa para que llevara mi auto a ese taller pero ninguna estaba disponible por el momento, no contestaban, tardarían horas o ya había cerrado.

Una persona se acercó a mi deduciendo que necesitaba ayudaba, supongo mi mirada perdida y sin dejar de dar pasos en círculo. Me platicó de un chico que vive por ahí que tiene una grúa y el tal vez me podría ayudar, me indicó donde estaba y al llegar era una vecindad con un largo pasillo en medio con niños corriendo, personas discutiendo y una anciana sentada en una silla en el marco de su puerta. Después de preguntar si conocían a Camello logré dar con su departamento, el muchacho estaba descansando, apunto de comer por lo que me comentó y con una visita que no es por ser metiche pero al parecer era su novia. Camello se presentó como Benito “Camello”, y sin pensarlo tomó sus llaves y salimos camino a mi coche. El muchacho me platicó que su padre está preso y su madre enferma, tiene dos hermanos pequeños y él se encarga de la familia, así que no podía darse el lujo de no tomar un trabajo y sobretodo porque como le encanta engancharse a ese muchacho. Me platicó que cuando era niño él jugaba a manejar la grúa de su papá y con unos carros de juguete los enganchaba para traerlos por toda la casa.

Llegamos a DrAuto y el joven no se marchó hasta que yo estuviera seguro de dejarlo ahí. El servicio fue magnífico en el taller pero las ganas de trabajar de “Camello” son admirables y aún más cuando lo haces por tu familia.